sábado, 22 de diciembre de 2012

CARTA PASTORAL NAVIDAD 2012


CARTA PASTORAL NAVIDAD 2012
Caros Hermanos y Hermanas en Cristo:

Reciban mis mejores deseos para esta Navidad 2012 y Año Nuevo 2013.

Navidad es una de las fiestas más importantes del calendario cristiano porque celebramos el nacimiento de la Luz del Mundo. Pero no debe ser sólo un día de fiesta y de recuerdo sino la oportunidad de hacer un alto y revisar nuestra vida cristiana para saber cuánto han influido en nuestra vida y en la sociedad contemporánea los mensajes y valores que el Maestro nos ha propuesto: Vida, Amor, Paz, Justicia, Derecho y fraternidad universal en beneficio de todos los Seres que vivimos en este mundo.

La sentencia que el Señor nos ha dejado: “Yo he venido para que tengan vida y vida en plenitud” (Juan. 10.10) debe ser para nosotros un horizonte permanente para esforzarnos en producir en nosotros un cambio serio y profundo, si queremos que el mundo cambie, cambiemos nosotros. Dice J. Krishnamurti, en su libro “A los pies del Maestro:

……El objetivo que debéis tener a la vista es realizar la obra del Maestro. No debéis jamás olvidarla, cualesquiera que sean las ocupaciones que os salgan al paso, y ninguna otra labor puede interponerse en vuestro camino, porque toda la que sea fecunda y desinteresada es labor del Maestro, y debéis ejecutarla por amor a Él….

Por tanto; en esta Carta Pastoral quiero invitarlos a reflexionar sobre algunos valores fundamentales de nuestro ser humano para ver si estamos o no contribuyendo a la fraternidad universal , que es el verdadero espíritu de la navidad, sin olvidarnos que los acontecimientos del diario vivir; deben ser iluminados por las Enseñanzas y que la realidad de cosas de suma importancia en la vida, en esta Navidad tengan un sentido profundo.

El Cuidado de la Vida

El primer valor que debemos considerar es el cuidado de la vida en todas partes y en todos los Seres.

Debemos, ser responsables de la salud física, psicológica, moral y espiritual de todas las personas: niños, jóvenes, adultos, ancianos, enfermos, hombres y mujeres tratándolos con respeto y cariño porque todos tenemos una dignidad como personas e hijos e hijas de Dios.

También debemos proteger la vida de “nuestra casa común” ) el Planeta, que está siendo agredida para sacar de sus entrañas los recursos naturales con ambiciosos propósitos mercantilistas sin pensar en su reforestación y en el uso común para todas las criaturas animadas y humanas que son desbastados por la avaricia humana.

La justicia, la paz y el derecho

Durante el tiempo litúrgico de Adviento escuchábamos el mensaje de los profetas quienes anunciaban la venida del Mesías para atender las súplicas de los indefensos.

Todos tenemos el derecho de vivir una vida con mayor calidad. Pero debemos aprender que la Vida es sagrada, en todas partes y aún antes del Misterio de la concepción, en la Mente de Dios ya Todo existe.

Encuentro con Cristo

La Navidad es la presencia de Dios con nosotros. “EL VERBO SE ENCARNÓ Y PUSO SU MORADA ENTRE NOSOTROS. ES LA LUZ VERDADERA QUE ILUMINA A TODO HOMBRE…PERO VINO A SU PROPIA CASA Y LOS SUYOS NO LO RECIBIERON” (JUANN. 1. 14. 9-12). Cristo es ese Verbo. Es un don para caminar en la vida con sabiduría, verdad, conocimiento de Dios y por Él alcanzar la santidad y la salvación.

Me preocupa la indiferencia religiosa que percibo en las personas y comunidades. Son más importantes los asuntos sociales, políticos, deportivos y económicos que los religiosos. Cada vez hay mas búsqueda incesante de embriaguez de seudo espiritualidad Constato que cada vez hay menos participación y compromiso en las celebraciones y tareas pastorales.

La Navidad debe ser un tiempo de evaluación sobre nuestra vida. Si queremos vivir una vida en plenitud no podremos alcanzarla sin un encuentro personal con el Cristo interno para dejarnos llevar por su Espíritu y redescubrir la alegría de nuestra existencia.

El Misterio de Belén

Hay un gran Misterio en el Símbolo de Belén, Estas consoladoras palabras nos invitan a recibir al Niño- Dios, el Misterio del Portal de Belén en nosotros, en suma la Luz imperecedera de Cristo en nosotros y acogerlo con fe y esperanza.. Su luz nos impulsa a comprometernos en la construcción de un nuevo mundo fundado en relaciones éticas y económicas justas. La sociedad del egoísmo y consumismo se resquebraja por falta de fundamentos sólidos. Analicemos el porqué de tantas crisis ante la Luz interna de Cristo en nosotros.

Su amor es norte para guiar a los pueblos y abrir nuevos vínculos de confianza y de intercomunicación, con la mirada puesta en tantas personas necesitadas de ayuda.. Él es la Verdad que nos hace libres, el Amor que puede transformar nuestra existencia y el Camino de una renovada humanidad.

El espíritu de Navidad que es Compasión

Cuando sentimos en ésta época, y muchas personas lo sienten de corazón, una creciente compasión sin límites, nos lleva a pensar que el espíritu de Navidad, no es una fecha del calendario, donde nos reunimos a celebrar, nos deseamos felices fiestas, palabras que han suplido la verdadera celebración de Pascua Sagrada que la Navidad tiene. Vivir la Navidad en Compasión es celebrar al Cristo Niño interno todos los días de nuestra vida, a cada instante como un acto sagrado de reconocimiento de la Sacralidad de la Vida en Todo y aún antes de nacer.

Que el Señor les bendiga a todos.-

    Feliz Navidad y que Cristo nazca en vuestros corazones.

   Natividad del Señor, de 2012
+ Miguel A. Batet
      Obispo Regionario de Argentina
     Obispo Comisario de Brasil y Uruguay

      IN NOBIS REGNAT ILLE

FELIZ NAVIDAD 2012


sábado, 8 de diciembre de 2012

Carta Pastoral de Adviento

Carta Pastoral de Adviento
Este domingo, la cristiandad celebra el comienzo de un nuevo Adviento, y nosotros en la Iglesia Católica Liberal, como una Iglesia Cristiana Católica, pero de una profunda Tradición de Misticismo y Conocimiento que los griegos llamaron con el término The-sophia, también estaremos observando éste tan importante periodo del Año Cristiano.

En ésta época de reflexión profunda como un modo interno de la correcta preparación para los Misterios de Navidad, siempre surge a nuestra mente la idea del Servicio,  y éste siempre está asociado con el espíritu de Adviento, porque, ¿Qué mayor experiencia de vida podemos tener que el Servicio?. Uno de nuestros insignes Obispos del pasado, Monseñor George Arundale, escribió un hermoso pequeño gran trabajo sobre el Servicio, titulado “ El Sendero del Servicio”, en una parte de dicho escrito , él dice:


”El mejor servicio que puedes hacerle a otro, es manifestar en tu propio carácter las cualidades que a él le falten. La manera de poner a prueba el valor de tu servicio cotidiano, en relación con el de los demás, consiste en observar si, día a día, te sientes más tranquilo, más contento, más feliz y más tolerante.

El mundo reclama de cada cual, su mejor esfuerzo en bien del servicio; pero jamás se pretenda realizar también el deber que a otro corresponda. Cuando has hecho  todo lo que puedes, has hecho todo lo que debes. El hecho de que alguien rechace tu oferta de servirle, no debe ser excusa para que no le ofrezcas ulterior ayuda. "Quien rehúsa aceptar servicios descubrirá, a su tiempo, que es el que tiene más necesidad de ellos”. El Sendero de Servicio, es un verdadero entrenamiento interno,  además de la extraordinaria capacidad que vamos adquiriendo en lentamente ir olvidándonos de nosotros mismos y que nuestro pequeño yo, no sea ya el centro del  mundo, sino ir adquiriendo la lenta pero segura capacidad de la vivencia profunda de un estado de unidad, que implícitamente la Navidad con-lleva con su mas profunda expresión. Servir a la causa de la vida que nos rodea, es un verdadero servicio profundo y real, que enriquece al Ser, de una manera insospechada de mayores capacidades.

Adviento es un verdadero entrenamiento reflexivo, que al igual que la Cuaresma en Pascua, debemos hacer un análisis profundo de las intenciones internas que tenemos en la vida. El sentido de egoicidad, suele manifestarse en nuestras vidas de mil maneras sutiles, y aún, revestirse de “espiritualidad”, “trabajo espiritual”, “debo  hacer tal servicio espiritual”, etc. Siempre debemos estar muy atentos, de manera reflexiva, intuitiva y con verdadero Discernimiento, la primera cualidad que debemos observar en el primer Domingo de Adviento, como aquella cualidad necesaria para empezar realmente el verdadero Sendero espiritual En el libro “A los pies del Maestro”, su autor, J. Krishnamurti, dice al respecto del Discernimiento:

”Sed verídicos en la acción; jamás pretendáis ser otro del que sois, porque toda pretensión sirve de impedimento a la pura luz de verdad que debe brillar a través de nosotros como la luz del sol brilla a través de un diáfano cristal. Debéis distinguir entre el egoísmo y el desinterés; porque el egoísmo se presenta bajo muchas formas, y cuando creáis que al fin lo habéis destruido en algunos de sus aspectos, surge en otro tan fuerte como siempre. Pero gradualmente os irá animando tan por completo el pensamiento de ayudar a los demás, que no habrá lugar ni tiempo para pensar en vosotros mismos.

También debéis distinguir en otro sentido. Aprended a reconocer a Dios en todos los seres y en todas las cosas, prescindiendo del mal que puedan presentar en la  superficie. Podéis ayudar a vuestros hermanos por medio de lo que tenéis de común con ellos, esto es, la Vida Divina. Aprended a despertarla y a vivificarla en ellos, así los salvaréis de lo falso” Tomando como reflexión, el último párrafo, “aprender a reconocer a Dios en todos los seres y todas las cosas”. ¡Que pensamiento tan formidable de reconocimiento de que Dios está en todos los Seres, sean quienes sean, humanos, animales, vegetales, piedras y mucho mas!.

La Dra. Annie Besant, dice en su obra , Vida Espiritual: ” El mundo es la expresión de la Mente Divina. Todas las actividades son formas de la actividad Divina. Las  ruedas del mundo giran por la voluntad Divina. Los hombres son solamente las manos de Dios que tocan la rueda. El mercader contando su dinero, el tendero atendiendo en su mostrador, el médico en hospital, todos estos pueden estar tan ocupados en una actividad.

Divina como cualquier predicador en una iglesia. Mientras no podamos ver la Vida Divina por doquiera como raíz de todas las cosas, somos nosotros los que tendremos una lamentable actitud profana, ciegos a la visión beatífica que consiste en ver la Vida Única en todas las cosas y todas las cosas como expresiones de esa Vida. Si es cierto que Dios está en todas partes y en todas las cosas, entonces Él está tan en la plaza de mercado como en el desierto, tan en los bancos mercantiles como en la selva, tan en las calles congestionadas de una ciudad como en la cumbre de una montaña. Si no oímos la voz de Dios en todas partes es porque somos sordos, y no porque esa voz Divina no hable. Es una debilidad nuestra, y si nuestros oídos fueran más agudos, si fuéramos más espirituales, podríamos escuchar la Voz Divina tan fácilmente en una ruidosa urbe como en el más bello escenario natural. Eso es lo primero que debemos entender: que no vemos porque nuestros ojos están ciegos....”

¡ Que forma tan bella y expresiva de presentarnos a Dios en Su Inmanencia y Trascendencia, uno de los pilares de la Doctrina Católica Liberal! Hay un desafío sin precedentes ante toda la humanidad — La guerra, la adquisición de tecnología armamentista atómica, los ataques al medio ambiente, la pobreza que lastima en África,el problema del aumento de población —todo esto, y tal vez otras cosas también, amenazan a la humanidad. La mayoría de la gente no se da cuenta de que todos estos desafíos externos reflejan lo que se encierra en el interior del ser humano—vivimos dividiendo al mundo, en mi país, mi religión, mi ciudad, mis padres, mis hijos. El odio que se manifiesta en la guerra es un reflejo lo que ocurre en nuestras mentes. La pobreza es nuestra incapacidad para unirnos con los demás—para compartir. El problema atmosférico nace de la codicia de poseer más y más cada vez, sin parar. Lo interno y lo externo en nosotros no es diferente. Los problemas del mundo son el resultado de nuestras incapacidades internas de unión. Por lo tanto, si vemos a la Navidad, como el sentido de Unión de la vida, debemos, quizás, ver al Adviento, como la preparación a dicha Unidad de Existencia.

La persona que es realmente espiritual muestra mejor sus cualidades en las cosas ordinarias de la vida. Es la liturgia de las semanas de Adviento, la que nos prepara para la gran Fiesta de la Navidad, dando voz a esa espera a través de la Palabra de Dios y sus signos. Recordemos, entre esas señales del camino, algunos versículos  el capítulo trece de la Carta de San Pablo a los Romanos. Escribe el Apóstol: “Ya es hora de despertaros del sueño... la noche está avanzada, el día está cerca: dejemos pues las obras de las tinieblas y pongámonos las armas de la luz. Andemos como en pleno día, con dignidad. Nada de orgías y borracheras, nada de lujuria y  desenfreno, nada riñas y envidias”.

La noche, la experiencia nocturna con todas sus manifestaciones, es para San Pablo la expresión de lo que significa el sueño, “estar dormido”, en el ser humano. Es la imagen del mundo externo y hundido en la sensación del adquirir, que se hunde en lo material y permanece en la constante sensación de vivir una vida vacía sin sentido, sin la luz de la verdad. En medio del ruido y la agitación prefiere la forma más a mano para aturdirse. Levantarse del sueño “despertar al día y a la luz” significan, por el contrario, abandonar el conformismo que nos envuelve y, con el coraje de la fe, mirar una nueva luz, con ojos de niños sorprendidos, al Dios hecho Niño que viene a visitarnos. Es decir el Dios Interno en cada uno y en todo. Adviento es anuncio de esperanza, de un despertar para recorrer nuevos caminos. Son días que nos hacen ver que hay promesas más grandes que los manjares, el poder, el tener, la diversión vacía. Es nueva luz que envuelve nuestro ser de espiritualidad verdadera, nos renueva, y hasta nos hace más luminosos, generosos y transparentes para los demás. Hasta nos fijamos en nuevos rostros que nos necesitan.

También debemos ver a “Adviento”, como la esperanza del porvenir, lo que se manifestará, lo que vendrá, el verdadero Adventum, la clara manifestación de un Devenir de gloria. Cuando en la Provincia Eclesiástica de Argentina , estamos por concretar el sueño de tener una Sede de la Iglesia, permanente, su Seminario donde se formarán los futuros clérigos, y un lugar de reposo, meditación y tranquilidad, gracias a la generosa donación de su predio en la localidad de Espinillo, Rio Cuarto, Córdoba, que hizo a la Iglesia en Argentina el Padre Enrique Giunta, no puedo menos que agradecer al destino de la Iglesia de Argentina la felicidad de avizorar un futuro de grandeza para ella.

Vivamos el Adviento con sencillez, vida dedicada, servicio y encaminémonos hacia la Navidad con alegría.

Que el Señor les bendiga a todos.-

Adviento del Señor, de 2012.-
Miguel Ángel Batet
Obispo Regionario de Argentina
Obispo Comisario de Brasil y Uruguay