Los Principios

De la DECLARACION DE PRINCIPIOS

“La Iglesia Católica Liberal no es una nueva congregación religiosa; es una parte constituyente de la UNA Iglesia Católica y Apostólica”.

“El camino de la Cruz significa el progresivo desarrollo del espíritu Crístico dentro del hombre y a esta finalidad conducen los Sacramento de la Sagrada Iglesia de Cristo.”


LOS PRINCIPIOS 


LA LIBERTAD DE OPINION
La Iglesia Católica Liberal no levanta barreras alrededor de sus altares. Todos los que se acercan con un espíritu de  reverencia son bienvenidos a participar en la Santa Comunión y todos los otros servicios de la Iglesia. Cualquier opinión o creencia que tenga el individuo se considera ser su propio asunto. La mente que es libre está en la mejor condición para crecer. El crecimiento hacia la espiritualidad aumenta la percepción de la verdad que cada uno tiene que descubrir por sí mismo y de su propia manera. Se piensa que todo lo que sea menos que la completa libertad mental retarda el progreso. De modo que la  diferencia entre la Iglesia Católica Liberal y todas las demás iglesias Católicas y Protestantes yace en el hecho que a la antigua adoración sacramental se ha asociado la más amplia medida de  libertad intelectual y respeto a la conciencia individual.

LOS ORDENES DEL CLERO
Las órdenes del clero de la Iglesia Católica Liberal fueron derivadas de la Iglesia Católica Antigua de Holanda la cual se independizó de Roma más de dos siglos atrás. A través de esta Sucesión Apostólica, inquebrantada desde el tiempo de Cristo, la Iglesia Católica Liberal se alinea con la iglesia histórica de siglos pasados. El clero no es prohibido ni ordenado a casarse. El clero sirve sin remuneración.

LA FILOSOFIA
La Iglesia Católica Liberal no exige creencia específica de ninguno de sus miembros simplemente una buena  voluntad de adorar juntos usando una Liturgia común en un  espíritu de fraternidad. Esto no quiere decir que la Iglesia no posea una filosofía que crea verdadera. Posee una doctrina definida, la cual enseña, pero no insiste en la aceptación de su filosofía, sintiendo que como es verdadera, todos los hombres algún día  llegarán a ver su verdad y, por consiguiente, ordenarán sus  vidas. Nosotros mantenemos que una verdad no es una verdad para el  hombre, ni revelación, una revelación hasta que no lo vea como  cierta por sí mismo. Candidatos al Sacerdocio son seleccionados entre hombres que han, por medio de su propio estudio e intuición, llegado a una aceptación general de su filosofía tal como es expresada en su oficial Sumario de Doctrina
Esta filosofía postula la existencia de Dios manifestado  en la creadora Trinidad ; del hombre compartiendo la vida y naturaleza divina, y, por lo tanto, siendo, él mismo, eterno, destinado a alcanzar un estado glorioso de perfección en Dios, el hombre evoluciona por medio de  repetidas vidas de experiencias terrenales (reencarnación) sujeto a la ley divina de justicia absoluta (karma) por medio de la cual cada individuo inevitablemente recoge el fruto de todos sus pensamientos, sentimientos, y acciones, buenas o malas, vida tras vida. La muerte es seguida por un período de reajuste durante el cual el alma se libera de toda atadura al mal y recoge la recompensa de sus buenas acciones en un cielo de felicidad. Comprendiendo plenamente la necesidad de más experiencias terrenales en orden de evolucionar más hacia la meta de la perfección, el alma reencarna. Su nuevo cuerpo y circunstancias en su nueva vida reflejan el fruto ganado y lo que ha aprendido en sus previas vidas.

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